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Filosofía
vihuela
"louzao" del año 1998:
antecesor de la guitarra española.
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La
guitarra española es un instrumento musical desafiante
para todo músico.
Nos muestra un mundo de posibilidades (polifonía, melodía,
timbres, etc.) pero también a medida que transitamos
éstas, nos damos la cabeza contra la pared:
La
polifonía es limitada y "particular" al instrumento;
la capacidad de "cantar" de la guitarra resulta
no ser tanta como habíamos imaginado; los timbres son
muchos, pero difíciles de proyectar a los oyentes,
etc.
El compositor se encuentra con un instrumento realmente críptico,
que le ofrece múltiples escollos.
El
intérprete, para lograr "armar" una obra
musical a través de la guitarra, debe dominar perfectamente
la técnica de la misma. El instrumento no es permisivo
en lo absoluto.
Las obras más simples del repertorio presentan problemas
típicos de la guitarra: cero tolerancia a la imprecisión
de los dedos al momento de digitar, dificultad de lograr un
legato parejo, escasas posibilidades en el control de la dinámica
de la obra, poco "sustain" a la hora de la melodía
y para la duración de ciertas notas requeridas en determinados
pasajes armónicos.
Considerando
lo dicho hasta aquí, podríamos preguntarnos:
¿Qué vuelve al instrumento tan encantador para
la mayoría de las personas? o ¿Qué posibilidades
"sí" nos ofrece por sobre otros instrumentos?
Me
animo a decir que la segunda pregunta es de más fácil
respuesta:
La guitarra es un instrumento transportable, que puede desempeñar
un rol de instrumento de acompañamiento armónico
mejor que cualquier otro, a excepción del piano. También
nos da la posibilidad de jugar con la melodía, la armonía
y el ritmo, o sea, con todos los elementos de la música.
Nos permite usar muchas afinaciones, y hacer muchos tipos
de música diferente.
Quizás esto último, pueda ser el comienzo de
la respuesta a la primera pregunta.
La guitarra esta entroncada en lo más profundo de la
mayoría de las culturas populares
Nos es un instrumento "cercano", que podemos "abrazar"
mientras conseguimos escuchar los mas cálidos timbres
Y
quizás sea en estos "timbre y colores" donde
podamos hallar el grueso de la respuesta.
En
esta situación, el constructor de guitarras tendría
que saber generar un instrumento que, manteniendo sus bondades
propias, pueda solucionar algunos de los problemas (o características)
del mismo.
Tras esta utopía ando caminando, como tantos otros
colegas, este sendero lleno de desafíos
A
favor tenemos, el inmenso placer que nos da la posibilidad
de construir guitarras, y la posibilidad de jugar y experimentar
con creatividad sobre un instrumento en el que no está
dicha la última palabra
La guitarra de este nuevo milenio, recién está
naciendo, y es a nuestras generaciones de luthieres y guitarristas
que nos toca oficiar de parteros.
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